Clones o semillas de marihuana

Los clones son copias genéticamente idénticas a la planta de la que provienen. Por ello, cuando se cultiva cannabis es importante que sólo haya hembras en la plantación, para obtener clones hembra. El clon va a tener exactamente los mismos atributos que la planta de la cual procede (llamada generalmente “planta madre”). Una planta madre es una planta hembra a la que se ha mantenido en su etapa de crecimiento, y de la cual se extraen esquejes para podeer almacenar copias idénticas de una planta determinada cuyo rendimiento y calidad hayamos comprobado. Al ser idénticos, los clones suelen crecer, florecer y estar listos para la recogida al mismo tiempo, y suelen tener las mismas características y la misma calidad de cogollos. Una pregunta muy frecuente que hace la gente es si es mejor empezar con clones o con semillas. Ambos tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Cultivar con semillas lleva algo más de tiempo que con clones. Hay que germinar las semillas, lo que suele tardar de unos cuantos días a una semana, y algunas semillas no lo lograrán. Debido a esto, puede ocurrir que en el transcurso del cultvo perdamos una cantidad significativa de plantas, a menos que tengamos buenos conocimientos en el arte de la germinación de semillas.

Después de la germinación, hay que dejar crecer los brotes durante al menos dos semanas, pero lo más frecuente es que necesiten un mes o más de “pre-crecimiento”. Este largo periodo de crecimiento significa una factura de luz considerablemente mayor, ya que la etapa de crecimiento necesita más energía que la de floración. Durante la floración, las 12 horas de luz que necesitan las plantas se les pueden dar por la noche, con el consiguiente ahorro.

Las plantas de semilla son más jóvenes que las de clones, ya que si extraemos un esqueje de una planta de seis meses de edad, el clon también tendrá seis meses, mientras que una planta de semilla de seis semanas seguirá teniendo seis semanas. Es importante señalar que una planta de cannabis sólo está completamente desarrollada cuando ha alcanzado los seis meses de edad.

La ventaja de cultviar con semillas es la enorme cantidad de tipos y calidades que podemos elegir (miles, de hecho). De modo que no hay que limitarse a utilizar siempre los mismos clones o las mismas variedades. Las semillas pueden almacenarse durante mucho tiempo, mientras que en el caso de los clones se necesita un gran esfuerzo sólo para mantenerlos con vida. De hecho, a los clones hay que mantenerlos en crecimiento, bajo una lámpara.

Todas las semillas son diferentes, por lo que las plantas obtenidas también lo son, con el resultado de que se obtienen plantas muy distintas entre sí, aunque sean de la misma variedad. Puede que unas crezcan más fuertes, o que produzcan cogollos mayores, otras florecen durante más tiempo, o se quedan más pequeñas y compactas. El resultado es una plantación llena de plantas de diversas calidades. Una planta puede desarrollar cogollos de muy buen sabor, mientras la de al lado produce grandes cantidades de THC, pero de peor sabor. Si se apuesta por la diversidad, es mejor plantar semillas, pero si lo que se desea es uniformidad, son preferibles los clones.

Es impoortante no extraer los clones de una planta cualquiera. Primero, hay que encontrar una buena candidata a planta madre. Una planta con la combinación de características que nos satisfaga totalmente, de sabor, potencia, patrones de crecimiento o periodo de floración. En otras palabras, la mejor planta de nuestro jardín. La mayor ventaja de los clones es la uniformidad con la que se desarrollan. Las plantas suelen alcanzar más o menos la misma altura, lo que garantiza que todas aprovechen por igual la luz recibida. Además, producen cogollos con el mismo sabor y potencia. Esto significa que cultivar con clones ofrece más seguridad, ya que sabemos por adelantado lo que podemos esperar. Y una cosa más, los clones sólo necesitan unos pocos días (hasta dos semanas) de crecimiento, de modo que el periodo de floración también se reduce, permitiéndonos tener varias cosechas al año, o simplemente llegar antes a la cosecha.

Lo más importante de todo es ¡que sólo tendremos plantas hembra! Con las plantas obtenidas de semillas, es necesario identificar y eliminar todos los machos durante la fase de crecimiento. Con un poco de mala suerte, se puede acabar perdiendo un buen número de plantas. Ese espacio perdido podría haberse llenado fácilmente con hembras productivas, lo que daría preferencia al cultivo con clones. Por otro lado, las plantas de semilla dan las mejores plantas madre, debido a las inmensas posibilidades de variación entre las plantas, lo que facilita que se llegue a encontrar al menos una que colme nuestros deseos. Así que, por ejemplo, podemos empezar cultivando tantas plantas de semilla como podamos, para después elegir las mejores y proceder a la floración. De estas plantas, se escoge una planta madre, de la que obtener clones para llenar toda una plantación.